lunes, 24 de mayo de 2010

Otro testimonio: Jornada de caza "épica" en el Coto Valdorba

Inolvidable crónica sobre unos intrépidos cazadores en el Coto Valdorba.

SAGA EN LA VALDORBA
 
Ha llovido mucho desde entonces, todo empezó con una llamada de mi buen amigo Ignacio, diciéndome que si me apetecía cazar con la sociedad de su pueblo en el coto de Valdorba, la idea no me pareció mal pero solo había un problema que en Navarra había que hacer examen para obtener la licencia y que yo no tenia, así que me ofrecí para llevar a SAGA y yo de morralero, acompañaría a su hermano que se iba a estrenar como cazador.
Llegamos al coto y habían soltado cien perdices y cien faisanes veía en el rostro de Javier que así se llama el hermano de Ignacio aquella cara de nerviosismo propio de tu primer día, tan importante, y además le pregunte si había dormido y me dijo que no, cosa que no me sorprendió, por que el que escribe estas líneas con mas de una década de afición sigo sin pegar ojo el día de antes.
Pronto empezamos a batir el terreno no pasaron dos minutos y los disparos se oían a nuestro alrededor, y en esto que  pasa un perdiz por encima de Javi mejor que un zorzal a huevo total y claro la fallo, su hermano y yo empezamos a cachondearnos del chaval pero lo tranquilizamos diciendo que esas también se fallan.
SAGA se queda súbitamente parada me acerco junto al novel y miro entre las matas, veo claramente que es un precioso macho de faisán, veo sus colores intensos y por un momento me da envidia el no poder cazar yo, pero con ver la cara de ilusión ordeno a la perra lanzarse y salio aquel precioso animal con su peculiar aleteo asustando al cazador y en plena acción SAGA salta cogiéndolo de las plumas largas de la cola pero no es suficiente y el can se queda con ellas en la boca volando el pájaro ahora si con gran fuerza hacia arriba, el primer disparo pega abajo casi un palmo por debajo pero en el segundo lo alcanza cayendo como un plomo en el suelo, la perra lo trae en la boca moviendo el rabo de un lado para el otro, alegre vivaz con su botín y vuelvo a mirar a Javier que estaba saltando de emoción  no me extraña le había salido perfecto una bella acción de caza ante sus ojos  pero aun nos que daba mucho que patear en esta jornada.
La perra se me va unos metros y aparece con una faisana muerta, se conoce que algún cazador le pego y bajo herida hasta allí y Saga la cobro, bueno muchacho.- le decía – que suerte tienes jodido.
Mientras su hermano había dejado otro faisán como un cromo supongo que tenia ganas de no limpiarlo porque le hizo un buen aguajero cosa que le renegué por llevar cartuchos tan fuertes, la orografía del coto es bastante abrupta hay que llevar perros que cacen bien entre las matas entre carrascos y monte prieto empezamos a encontrarnos con algunos cazadores conocidos unos con mejor y otros peor suerte pero íbamos todos parecidos, cosa que Javier iba sacando pecho.
Ladeando un cerro veo que SAGA lleva rastro por el mover de su rabo se que la lleva muy cerca casi no me da tiempo de  avisarle cuando nos sale una perdiz a unos metros volada el primero lo falla y en el segundo le da tocada de ala pero a una distancia de las buenas un tiro de órdago y vemos como la perdiz se esconde detrás del cerro sin llegar a verla caer, bajamos a lo que nos dan las piernas mas las de el que las mías, que parecían que las llevaba el diablo, bajo su hermano que se encontraba en el cerro de enfrente y empezamos a hacer la búsqueda por donde mas o menos creíamos que había caído la patiroja pero después de mas de un cuarto de hora infructuosa tiramos el trapo buscándola entre LAGUN el pointer de Ignacio, que en paz descanse este can, que seguro que estará también en el reino de los cielos esperando a Ignacio y SAGA nos dimos media vuelta y empezamos a seguir por donde lo habíamos dejado cuando veo que la perra empieza a guiar despacio, mirándome diciendo, mira  ya la tengo, una guía de treinta metros pausada pero firme, segura hasta que llega a una encina y sorpresa veo como hace una muestra mirando hacia arriba y si, estaba muerta, abierta de alas, se nos había ido muerta en el disparo y había ido a parar allí que nariz tiene que tener la perra para hacer tal proeza a dos metros y medio de altura y treinta metros de distancia la localizo, casi tan increíble como la muerte de la perdiz que digamos que se había “estampado” con aquella encina pero las sorpresa fue cuando cogimos la perdiz y vimos que no eran de las soltadas sino de campo , por eso casi no aguanto a la presión de la perra y así Javier se hizo cazador, y como se dice por aquí hasta que no matas una perdiz no eres cazador así que este joven lo había conseguido y con creces buscando caza de granja se encontró con la fuerza de la caza salvaje que nos hace sentir y vibrar a cualquier aficionado de la caza.
El día transcurrió con otra bonita parada a otra perdiz pero esta vez no le sonrió la suerte al cazador.
Han pasado unos cuantos años desde entonces y siempre Javier recuerda esa jornada y sobre todo de SAGA que siempre la nombra diciendo “es que yo como iba con la perrita buena….”
   
http://mispointer.spaces.live.com/              Gerardo C. L.


La letra en negrita no está en el original.

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